
La palabra de Dios nos habla de los cinco ministerios y cada uno de ellos es efectivo en la iglesia de Cristo. La iglesia no debe de basar su doctrina en pensamientos humanos, rudimentos o aspectos culturales, sino en la Palabra de Dios. Aceptar los cinco ministerios es aceptar la escritura, cada uno de ellos nos llevará a una dimensión diferente del plan, propósito y unción de Dios para la iglesia del Señor.
“Y Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” Efesios 4:11-13
La iglesia de Jesucristo a padecido un deterioro espiritual, debido a la desintegración de los ministerios, con esto se hace referencia a que por siglos la iglesia ha perdido la capacidad de trabajar bajo el diseño establecido por Jesucristo, perdiendo terreno espiritual, cuando debiera de estar ganándolo, porque así ha sido establecido por Jesucristo. Lea Mateo16:18.
Este diseño involucra a los cinco ministerios establecidos en el libro de Efesios, pero observamos en la historia de nuestra iglesia moderna que esto no está funcionando de manera normal, sino que anormalmente la iglesia trata de caminar, se esfuerza, pero parece que camina con muletas, por la falta del resto de ministerios dentro de ella misma.
La gran mayoría de iglesias cuentan con el ministerio de pastor, pero los cuatro ministerios restantes ¿dónde están? Para muchos, otro ministerio es competencia y lo ahogan, no ven el plan de Dios, sino humanamente miran a un enemigo antes que el diseño de Dios.
Los cinco ministerios no son aceptados por muchos en nuestros tiempos, aunque están establecidos en las escrituras, esto se debe a la religiosidad, a los paradigmas o argumentos mentales según el apóstol Pablo que se levantan contra el conocimiento de Dios (2 Corintios 10:3-5) que no permiten ver el panorama bíblico-espiritual para el cuerpo de Cristo.
En los tiempos bíblicos tenemos una ilustración muy clara sobre este respecto; los fariseos y saduceos, conociendo las profecías bíblicas sobre la venida del Mesías, lo desecharon, aunque eran doctos de la ley. Esto nos muestra como los argumentos o edificaciones en nuestra mente contra la Palabra de Dios se antepone a ella misma, diseñando nuestro propio esquema mental, aunque sea completamente opuesto a la escritura.
