Melissa Salazar
Maestra. Directora del Ministerio, Siguiendo las Huellas.
Melissa Circular

El ministerio magisterial, claro está que es el llamado por Dios a enseñar. El Maestro, es alguien que enseña, instruye e imparte verdades bíblicas al pueblo. Un maestro de la Palabra de Dios ha sido capacitado con una unción de enseñanza para poder edificar el cuerpo y llevarlo a la madurez.

A Cristo se le honró llamándole Maestro (Juan 3:2) Él mismo magnificó este ministerio comisionando a sus discípulos para que fueran a todo el mundo, y doctrinaran a todas las naciones enseñándoles que guardaran todas las cosas que Él les había mandado.

Entendiendo esto, empezaron su tarea, por lo que leemos en Hechos 5:42: “Todos los días, en el templo y en las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo”. Cuando Jesús enseñaba, “enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” Mateo 7:28. El ministerio del maestro es lo que construye el templo sobre el fundamento puesto por los apóstoles y profetas. Es el maestro quien debe dar a los santos raíces muy profundas.

La Biblia dice en Hebreos 5:12 algo muy significativo: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar…”.  Como si dijera: “Ustedes ya deberían ser maestros, tienen tanto tiempo de ser creyentes; y después de haber sido enseñados ya deberían también enseñar a otros”.  Los que han conocido a Cristo y su Palabra por varios años, deberían aprender a compartir con otros lo que han aprendido. Ya debería haber muchos llamados a este ministerio, pero algunos piensan que no es un ministerio importante, y piensan que ser pastor, apóstol o profeta, es mejor. El ministerio de Maestro es de mucha importancia para la edificación del cuerpo de Cristo.