Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque Lo soy

Juan 13:13

Como ejemplo incomparable en esta tierra, tenemos al Señor Jesucristo que fue llamado «maestro» unas 60 veces en las escrituras (raboni). Ser maestro de la palabra de Dios, es el mayor privilegio que se puede gozar. Significa estar íntimamente vinculado al Maestro por Excelencia, nuestro Señor Jesucristo, ya que gran parte de su ministerio comprendía la enseñanza. Él delegó poder y autoridad a sus seguidores para que continúen esa labor.Y les dijo: «Id por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; más el que no creyere, será condenado.» Marcos 16:15-16.

 

Dios ha puesto sus ojos en los maestros, y ese deseo de enseñar que brota desde lo profundo de su ser, no es sino un llamado del Señor. Él necesita de usted para la educación de sus «joyas», los niños y las niñas que Él tanto ama. Sus inmortales vidas representan gran valor. Jesús murió por cada uno de ellos en la cruz. No derramó su preciosa sangre, en precio de rescate, solamente por los adultos, sino que también lo hizo por los niños.

 

La vida de un niño se puede comparar a una hoja de papel en blanco. Cada persona que pasa por su lado, escribe algo en esa hoja.

Ven con tus hijos y permítenos compartirlas la maravillosa Palabra de Dios con ellos, te esperamos …